sábado, 16 de abril de 2011

¿Bajar la edad de imputabilidad es la solución?




En estos últimos días ha habido un gran debate en la sociedad uruguaya, todos hablan de lo mismo, unos a favor, otros en contra. El sector Vamos Uruguay , liderado por Pedro Bordaberry, que presentó el proyecto de ley que baja la imputabilidad de los menores de 18 a 16 años comenzó  "su" gran "campaña" del plebiscito que pretende reformar el artículo 34 del Código Penal.
El proyecto de ley disminuye a 16 años la edad de imputabilidad de los menores que cometen delitos como homicidios, asesinatos, lesiones graves y violaciones,  lo que no significa una disminución genérica de la edad de imputabilidad de los menores, sino que solo se refiere a aquellos adolescentes autores de delitos graves, pero que implicaría encerrar a menores junto con mayores y en todos los casos juzgarlos como tales. 
La UNICEF, ya realizó su comunicado de prensa con su posición bien clara al respecto. 
Algunas versiones de los que apoyan la ley dicen que jamas se piensa encerrarlos juntos. 
Ahora, yo me pregunto ¿si no alcanzan las cárceles para los mayores, dónde van a encerrar a tantos menores? El comisionado parlamentario Álvaro Garcé, dijo días pasados, a Subrayado: "Si se baja la imputabilidad de menores, habrá que invertir en más cárceles" Pero,¿Se crearán nuevos recintos de reclusión?¿Hay recursos para crearlos y mantenerlos? ¿Se pretende frenar la delincuencia y dar seguridad a la sociedad, o solo  engañar a los votantes?¿ Se hará algo para recuperar a esos jóvenes, o en pocos años estarán nuevamente en las calles, con más odio y más conocimientos delictivos? 
Todos sabemos que las cárceles en Uruguay son centros de ocio, donde los reclusos, en su gran mayoría, no se recuperan , donde solo en algunos casos aislados tienen privilegios de trabajar o de cumplir tareas comunitarias dentro de la cárcel. Sabemos que cuando salen no saben ni cuánto cuesta un pan y que no se les crean hábitos de ninguna clase. ¿Ese es el lugar dónde deben estar los menores que delinquen? ¿Esa es la sociedad que queremos para el futuro?Porque aunque queramos negarlo, ellos pertenecen a nuestra sociedad. 

En mi perfil de facebook, se desató un debate interesante con varios de mis contactos,  lo más interesante fueron las  diferentes opiniones, que en cierta medida son un termómetro de la opinión de la sociedad. Otro dato interesante fue la encuesta que publicó el Espectador.com, pues los números dicen que la gente apoyaría la invitación a la urnas,  por eso se invita a reflexionar y no dejarse llevar por el miedo, ese justo miedo al que se refiere la ex ministra del interior, la maestra Daisy Turné, en el video que precede a esta nota. 

Quizá pueda parecer utópico, pero todavía se puede hacer algo por esta sociedad, si todos aportamos de alguna manera. No firmar para apoyar esta ley es aportar. Moverse para que el gobierno actúe e invierta en educación y recuperación, es otra forma. 
Sabemos que los grandes culpables de la inseguridad  han sido los desastres económicos que generaron los gobiernos en años anteriores y la decadencia moral en la que fue cayendo la sociedad. Las drogas, la falta de valores, la depresión y el desempleo de los años pasados   fueron llevando a la gente al borde de la locura. De esta situación no se sale fácilmente. Muchas familias fueron divididas por  el exilio en busca de una solución económica, por otra parte  se instalaron los vicios como paliativos al dolor de la depresión y el vacío emocional de  los los jóvenes,  monstruos que se infiltraron para terminar con los últimos hilos que unen a la moral con la persona y la familia. A esto le sigue la discriminación y las luchas que se crean entre las clases sociales y las tribus urbanas, una especie de odio racial o clasista, que genera aún más violencia e inseguridad . 
La decadencia de los valores morales generador de muchos de estos desastres está desde el primer acto, y es actor principal donde  vemos a  la codicia que se codea con la necesidad, la vanidad que se roza con la discriminación, las drogas  que matan los límites, la falta de autoestima con el odio,   parejas  opuestas y complementarias desde donde surgen los actos violentos y delictivos en los que  los más inocentes  pagan injustamente, pues mueren trabajadores, jóvenes , ancianos, mujeres, y quedan viudas, viudos,  huérfanos o padres y madres llorando por su víctimas. 
Pero, también pensemos que del otro lado hay  jóvencitos y jovencitas, con una vida miserable, que viven en el dolor y la desesperación, víctimas de las drogas, que han perdido el control sobre sí mismos,  los que, al menos, se merecen que se  haga un intento por recuperarlos , curarlos, educarlos y devolverlos limpios a la sociedad, para que ellos puedan devolver al menos algo de lo que han quitado y para que tengan como personas la oportunidad de vivir dignamente el resto de sus vidas, que puedan reconocer su error , encontrar su camino y su conciencia,  y sentir el placer de ganar el  sustento con el sudor de su frente, con un derecho que no se le debe negar a nadie: el  trabajo...

Quizá el Sr Bordaberry, debería haber pensado en una ley que extendiera la pena de los menores más allá de los 18 años, con planes de estudio, trabajo, buenos hábitos y educación moral, social y cívica, hasta con puertas abiertas a la fe, pero claro, para algunos políticos: ¿qué importancia tienen   los delincuentes? ,  si  ellos no votan...

Como una simple ciudadana, los invito a reflexionar: ¿bajar la edad de imputabilidad es la solución,  o por el contrario, agrava el problema a largo plazo? 






Sandra Gutiérrez Alvez
(Salma  Hassan)



viernes, 8 de abril de 2011

No hay rosa sin espinas


Respuesta de Mariem Hassan, en forma de cantata popular, al discurso que Felipe González pronunció 
el 14-11-1976 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.