jueves, 5 de agosto de 2010

Tiempos de Conciliación... Reflexiones sobre América y el bicentenario.

El sur también existe
óleo de Ortiz Acosta



Tiempos de Conciliación


Reflexiones sobre América y el bicentenario.

opinión
por Sandra Gutiérrez Alvez

Con todo el tema del bicentenario de la liberación de los países americanos de sus colonizadores españoles, surgieron en las conversaciones cotidianas los mismos rencores de siempre contra España; hechos que todos sabemos que ocurrieron, que nos dejaron el idioma y se llevaron el oro, que nos trajeron el ganado vacuno, pero destruyeron pueblos enteros , su cultura y sus credos..., todo muy cierto. Es muy cierto que no nos descubrieron, porque América tenía su existencia y miles de años de cultura anterior, desarrollándose a su forma y manera. También es cierto que nos esclavizaron y tuvieron que suceder mucha muertes más para poder liberarnos de su opresión .
Hoy, que gran parte de los pobladores de latinoamérica son de sangre española, italiana y portuguesa, ascendientes que se acogieron en nuestros países soberanos cuando el viejo continente sufría tiempos de guerras y penurias , sus mismos países reportan a los americanos como delincuentes cuando emigran en busca de trabajo.

Pero también es cierto que España reconoce y se responsabiliza por lo sucedido en épocas de la colonia. España quiere conciliar y se arrepiente, y usa esta fecha de los festejos del bicentenario como instrumento para esa conciliación. Si es sincero o no, esa es su responsabilidad, la nuestra es otra.

Lo hecho, hecho está, pero nosotros, ¿somos capaces de perdonar? Quinientos años después de la llegada de Colón y doscientos años pasada la liberación ¿seguiremos reclamando sobre lo mismo?
Creo que es tiempo de conciliar. Perdonar no es olvidar, porque olvidar sería exponernos de alguna manera a que nosotros podamos ser como fueron aquellos, en otros aspectos de la vida.
Hoy los actores son otros, conciliar significa negociar, perdonar significa blanquear y ganar la razón. Siempre quien perdona gana, y quien se arrepiente reconoce el error y da a su contra-parte la victoria. Esta vez América gana si perdona.

El dolor de toda América apenas empezó allí, en las luchas contra los colonizadores, luego le siguieron todos los conflictos internos que sabemos; pero hoy deberíamos centrar nuestras energías en trabajar por una América unida, por una América en paz, que no sangre más la desvalida, que luego de docientos años, aún sigue su pelea por la auténtica libertad y por vivir en paz.
La verdad que es una lástima que el sueño federal de Bolivar, Artigas y San Martín, después de tantos años y tantos muertos siga seco y sin dar frutos por el maldito poder y la malvada ambición. Es triste que las ideologías valgan más que las personas, que se venda petroleo y se adquieran armas, sea quien sea que lo haga.

Y mucho más triste es que se vendan las riquezas para que los poderosos las transformen en instrumentos de guerra que luego puedan ser utilizadas contra nosotros mismos, y cuando digo nosotros mismos me refiero al pueblo americano, a la América pobre y sumida en los coflictos políticos y sociales, como lo sucedido entre Colombia y Venezuela, pero también hablo de Argentina, de Brasil, Perú, Ecuador, que venden sus minerales y selvas, "empobreciéndose" poco a poco . Porque hay que entender que todos los recursos del suelo son finitos. Producir es establecer industrias o sembrar y criar ganado con un plan adecuado. Una petrolera o una mina no es producir, es robarle a la tierra un recurso finito, y aunque ese territorio "les pertenezca", sino se administran bien los recursos naturales un día dejarán de existir, y peor aún, se volverán contra ellos mismos, como está pasando en las minas a cielo abierto en el sur argentino, que el cianuro contamina la tierra y los ríos, desertizando el suelo y contaminando el subsuelo; o en la Amazonia, pulmón de la Tierra que lo están despoblando de árboles poco a poco..
Un día el petróleo se terminará, no habrá para el resto del mundo y tampoco para nosotros. Luego le seguirá el oro acumulado por su venta, y con él el poder de los poderosos. Nuevas formas de explotar la tierra hasta su último recurso se sucederán y vendrá el fin.Es triste, pero de no cambiar el rumbo es así.

La salvación de América , como del mundo no sólo depende de estrategias políticas, el verdadero problema radica en el corazón del hombre, la practicidad de la política es absorbida por las obsesiones y ambiciones de los poderosos, y mientras sigan existiendo ambiciones desmedidas, odios y renconres el mundo jamás sanará. Los odios son como virus que se reproducen en el colectivo generando conflictos.

El comunismo y el capitalismo, desgraciadamente en la práctica han sido dos caras de una misma moneda, aunque los radicales no quieran verlo, es así. El sueño del comunismo se inició para el bien social general, no para esclavizar los sueños y aislarse del resto del mundo, jamás para limitar el pensamiento y la acción. Muchos debieron sacrificarse para que se vea que la utopía, era utopía no por el modelo, sino por la obsesión radical de los líderes por obtener el resultado sin importar el medio ni las vidas. Eso es injusto.
Las variantes socialistas, pocas han dado verdaderos frutos.

El capitalismo en el que estamos inmiscuidos y con todas sus variantes que tantos creen justas, son la mayor injusticia sobre la tierra, unos se esclavizan para que otros se enriquezcan. Ambos han fracasado y el hombre común sigue sufriendo, la Tierra se contamina y empobrece para que unos pocos enriquezcan.

El corazón humano falla y la razón lo acompaña.

Si abrimos la mente, si perdemos las obsesiones y la dirección de nuestros ideales por un momento, veremos claramente porqué pasa lo que pasa en el mundo, no sólo en conflictos como los de Venezuela, Cuba, con Colombia y EEUU . No sólo en medio oriente, que parece que si no hay conflictos los buscan cortando un árbol del otro lado de la frontera, como si jugaran al Age of Empires, esto no es un juego virtual, es la vida real, la guerra mata personas, destruye familias y va terminando poco a poco con los recursos de la Tierra. ¿Para qué?¿Con qué sentido? Para satisfacer el derecho que algunos creen tener sobre los territorios y sus riquezas, el agua, los minerales, el petroleo, la salida al mar, todo lo que los enriquezca. No es la tierra, ni el amor a la patria, ni a su gente, son las riquezas lo que los hace pelear por ellas . Desgraciadamente es así.

La guerra hace sufrir a la gente, se engendra odio por causa del sufrimiento y se pasa ese odio de generación en generación, esa es la forma más fácil de conseguir los soldados para seguir fabricando la guerra.
Los rencores hacen al humano débil y direcciona su mente en el sentido que le muestran , se le cierra la mente y sólo ve lo que le enseñaron ver, de ahí los grupos terroristas, el terrorismo de estado, el totalitarismo y el imperialismo, todos se originan en el corazón y pasan por una mente poderosa que domina a una débil.

Una nueva sociedad debe surgir desde la conciliación,  ese es el camino. Estamos lejos, pero no es imposible.

Y, en el tema particular de sudamérica, habría que vivir en Venezuela para opinar seriamente sobre Chavez y su gobierno, y saber cómo era la vida antes y después de su mandato. Deberíamos haber sufrido en carne propia más de treinta años de guerrilla y lucha contra el narcotráfico para saber por qué Colombia vendería "su rico patrimonio al bajo precio de la necesidad" ; aunque nada sería apropiado para justificarlo, pero la muerte, el desorden social y la falta de garantías enferma a una sociedad y a su clase política; como también las obsesiones idealistas de un líder pueden traer graves problemas al pueblo.

Igualmente, a veces, pareciera que somos dioses con poder de juzgar a los humanos, y nos olvidamos que todos somos humanos con debilidades, sólo que algunos están en el poder.
Que esta fecha del bicentenario nos sirva a todos para reflexionar sobre América y su situación interna así como su conciliación con los colonizadores y su inserción en el contexto mundial. Sin olvidar que todo se origina en el corazón de cada uno, y sobre él cada cual tiene el poder, siendo su responsabilidad saber usarlo.


Esa es mi opinión.

Sandra Gutiérrez Alvez

3 comentarios:

  1. La especie humana es cruel y así procede...en cuanto a América, dice la canción: "...en el pueblo americano, en el norte hay un pueblo alegre y en el sur veinte pueblos tristes..."...Abrazos de solidaridad y anhelos de tiempos favorables para todos los mortales…

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  2. Soy español, más concretamente de Extremadura y tengo que decir que aunque muchos coincidimos en condenar el genocidio que perpetraron algunos de nuestros antepasados, todavía existen en casi todas partes calles y monumentos en honor a Pizarro, Hernán Cortés...

    Un saludo y suerte en el concurso de Blogs 20 minutos.
    http://www.desdelaputrida.blogspot.com/

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  3. Creo que es tiempo de perdonar, porque España reconoce sus errores y porque hoy en día es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. No se trata de olvidar, sino de aprender de lo sucedido. Un abrazo, tienes un seguidor más :)

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yo te traigo las historias, tú saca tus propias conclusiones...