lunes, 28 de diciembre de 2009

La Marcha Mundial por la Paz y la No-violencia llega a Uruguay





La Marcha Mundial comenzó en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, día del aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por la Naciones Unidas día Internacional de la No-Violencia. Finalizará en la cordillera de Los Andes, en Punta de Vacas, al pie del Monte Aconcagua el 2 de enero de 2010. Durante estos 93 días, pasará por más de 90 países y 100 ciudades, en los cinco continentes. Cubrirá una distancia de 160.000 km por tierra. Algunos tramos se recorrerán por mar y por aire. Pasará por todos los climas y estaciones, desde el verano tórrido de zonas tropicales y el desierto, hasta el invierno siberiano. Las etapas más largas serán la americana y la asiática, ambas de casi un mes. Un equipo base permanente de cien personas de distintas nacionalidades hará el recorrido completo.

Hoy 28 de diciembre llega a Uruguay, en su día 87. Se realizará una marcha por la Avenida 18 de julio, la avenida principal de la capital, Montevideo, saliendo  a las 18 horas de la Plaza Libertad. Cubrirá todo el tramo del centro de la ciudad hasta culminar en la Universidad de la República, donde tocarán bandas musicales uniéndose a esta fiesta por la Paz.
Luego,  parte hacia Argentina, donde culminará el 2 de enero en Punta Vacas, y quienes deseen acompañarla, se pueden unir al resto del recorrido. Seguramente puede ser una experiencia muy reconfortante.



Esta marcha es un símbolo de paz, para el mundo y participar en ella de una u otra forma es un honor.





Gracias. 
Sandra Gutiérrez Alvez





sábado, 12 de diciembre de 2009

Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia. Mensaje de Eduardo Galeano.





Los invito a escuchar al escritor uruguayo Eduardo Galeano, sus palabras lo dicen todo.


Apoyemos la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia.


28 de diciembre llega a Montevideo


Gracias.

Agradezco sus comentarios


Sandra Gutiérrez Alvez

jueves, 10 de diciembre de 2009

Censura en La Cocina...

Repercusiones del Atlantidoc


LA COCINA
Willy Villalobos

El Príncipe:  Gustavo Pena.

Viernes 4 de diciembre pasadas las 20.30 horas, Cine Atlántida, sala uno. Estábamos mi hija y yo apostadas en nuestras butacas esperando ansiosamente el documental de Willy Villalobos: "La cocina". Pensando que nos esperaban 95 minutos de una historia de un personaje único, pero entra por la puerta de la pequeña sala de proyección, Ricardo Casas, unos de los responsables de organizar el Festival de Cine ATLANTIDOC, con su mochila en la espalda y un papel doblado en sus manos. Cruza la sala, se para bajo una de las luces, despliega el documento y nos mira;  los lentes en una mano y el papel en la otra y dice: tengo que darles una mala noticia. Willy Villalobos, con su botella de agua en la mano lo flanqueaba como aguardando el desenlace cuando ya se conoce el final: con resignación.
Al terminar de leernos la carta Ricardo Casas expresa con cara de asombro: "en treinta años de organizar festivales, esta es la primera vez que nos sucede algo así, que un largometraje en concurso no pueda ser exhibido".
La carta provenía de Agadu (agrupación de autores del Uruguay), más exactamente de su departamento jurídico, redactaba que la única heredera de Gustavo Pena (el Príncipe), había iniciado trámites legales para impedir la difusión de las imágenes y la voz de su padre en el documental "La cocina" de Willy Villalobos, por considerar que su padre se encontraba disminuido psíquica y físicamente.
Este largometraje , según nos explicó el mismo director fue filmado enteramente en el último tiempo de vida del músico, hace unos cinco años atrás, y muchas escenas fueron en el hospital, siendo ellos, Willy y el camarógrafo, sus amigos, y por momentos, acompañantes del enfermo en la sala. Lo que mostraba a las  claras que él confiaba en ellos  y  les hablaba de frente a cámaras, confirmando así entereza psicológica, y su deseo de conservar su pensamiento y de que se difundiera lo que quería dejar. En cuanto a su figura física, los que conocieron la vida y obra del Príncipe, seguramente saben que a él no le importaría mucho ese aspecto.Pero parece que a su hija si.

El Príncipe, Gustavo Pena (1955-2004),  un músico y compositor uruguayo, con ideas tan revolucionarias y creativas como lo fue su propia vida, bohemia y loca, pero centrada en la música y la composición que era su pasión, en realidad:  una verdadera joya de la música uruguaya, poco reconocido en vida.

El documental "La cocina", según contó su director,  es un largometraje en el cual Gustavo tiene el protagonismo exclusivo, donde muestra su pensamiento "de caracol"  y cuenta de sus peripecias de vida y muestra otra visión de su obra, directamente a cámaras. Los que pudieron verlo, en Buenos Aires,  pueden darles una mejor visión, de primera mano, pueden leer en La otra, la nota al respecto.
Pero yo, como otras personas en sala, nos quedamos con el deseo y el gusto agrio  de no poder disfrutar de un film, que no pudo ser exhibido por la censura de alguien que se cree con derechos legales para  impedir que la figura de quien le dio la vida, no sea difundida. No sé cual es el objetivo de la hija del Príncipe,si es un fin económico o de discordancia de filosofía de vida, pero a mi entender este largometraje podría incrementar las ventas de discos de las cuales ella es la total beneficiaria, y mostrar la gente el pensamiento y el sentir  de este artista,  tan poco reconocido en vida.

Pero más allá de todo ello, el film "La cocina" es propiedad intelectual del Willy Villalobos, a quien todo creador debe apoyar, todo espectador, todo ciudadano y todo artista, pues defender nuestras creaciones artísticas y el derecho a difundir esas obras que son como hijos, y por las que tanto hemos trabajo, es un derecho y un deber por el arte mismo.

Observé todo desde el fondo de la pequeña sala, y decidí no hablar con Willy porque estoy escribiendo notas desde afuera de la escena, sin intervenir, quiero tener mi visión, y poder transmitírselas,así como un cazador sin contacto directo con la presa, pero les puedo decir que me quedó un dejo de amargura en la garganta y  mucha bronca en la sangre. Lo cierto es que me fui triste, caminando al lado de mi hija, y pensaba si ella sería capaz de contradecir mi pensamiento y arruinar mi obra cuando yo ya no esté. La miré varias veces y me dije, -no,  es imposible, la conozco demasiado, además espero que falte mucho tiempo para eso, y esta puede ser una advertencia.

 Hoy como artista, lo único que pido , que una vez muerta, mis hijos respeten todo lo que haya hecho en vida y lo dejen tal cual lo hice, les guste o no; como espectadora que pueda sentarme pronto a ver La Cocina en una sala de cine, y como ciudadana, que se haga justicia.

Y no puedo culminar la nota, sin mostrarles algo de la  música del Príncipe, y LA COCINA, queda para cuando Willy gane el juicio.






Agradezco sus opiniones

Sandra Gutiérrez Alvez

La otra: Disminuidos

La otra: Disminuidos

La hija del Príncipe impide que
la película de su padre se exhiba en Uruguay

por Willy Villalobos